martes, 12 de julio de 2011

LEY

Una hoja en blanco, una lagrima mitad amarga, mitad partida. Y la historia se escribió de este modo, de la forma y el formato en el que todos somos hermanos con derechos e izquierdos con arribas y abajos, con principios y finales, principitos y feudales. Con una Cruz que se llamó Penélope y un Juan que se apellidó Cruz. Y tantos hermanos mas y tantas hermosas mozas. Y la melange y la melancolía. Y el murmullo descuidado y el amigo que era más que amigo, que se nos fue y pero aun nos guia.
Y antes
Hacia arriba y hacia adelante, no mas atrás, no mas abajo. Ahora sumamos ya no restamos ni dividimos, sumamos y multiplicamos, somos muchos mas que dos. Y muchos mas vamos a ser. Porque somos parte de la misma creación, como dijo Brecht hay los que luchan toda la vida,
esos son los impresindible

miércoles, 15 de junio de 2011

CARPE DIEM

Descalzo mis pies sobre la alfombra.

Empequeñece mi cuerpo bajo su brazo.

Y me aparto.

Luego me parto:

una mitad sigue los pasos sigilosos del silencio

y la otra estalla bajo su almohada.

Lágrimas derramo sobre su anillo dorado

mientras el café se entibia.



Acá quiero dejar plasmada mi obra. Toda la información que fui recolectando a través del tiempo inhóspito y heterogéneo. Homogéneo y también por qué no, de aquellos días felices que hoy vuelven a mí.

En esta vida que me llegó como una bendición, en donde me dieron herramientas para herrar, amor para enamorar y fe para erratas, aquí quiero dejar mi sello.

En esta vida que nunca termina, que sigue y que suma, y aunque reste, sigue sumando y multiplicando. Es la vida que Dios escribió con la sangre de un gorrión.

Yo pude interpretar los acontecimientos a través de mí. Yo fui mi propia historia de épocas de histerias y caretas. Subidas y bajadas. Planicies.

Acabo de llegar de la derrota y supongo que pronto veré algo parecido al sol. Porque he estado allí y no me parece que se haya ido. Zeus se encargará de los amaneceres y atardeceres. A Mercurio lo veo solo una vez a la semana y me prometió una pronta recuperación. Pero ¿Qué hay más allá? Más allá de lo ya conocido. Yo he descubierto un mundo nuevo. El mundo, la tierra no es más que eso. Asfalto.

lunes, 28 de marzo de 2011

SEGUNDA PARTE, PODER Y PERDON (Lágrimas de diamante azul)

ÉL echó una mirada distante al universo que le regaló su padre como un reto. Todavía se encontraba en el éter, fuera de la materia.
Los ángeles, soldados de Dios, empezaron a ver su hermoso color con desprecio. Adoptaron otros colores que no se parecían al de él para identificarlo y alejarse lo más posible.
El Dios supremo entendió que sus ángeles les eran fieles y que sentían gran pena por su hijo, les dijo: “No lo marginen, está resentido y se cree superior a todos. Solo tiene que encontrar su propio perdón”.
Los diosecitos aliados del supremo mostraban preocupación y se juntaron para hablar de amor.

“Mi hijo tiene que aprender, necesita crecer. Y créanme que solo le estoy regalando la posibilidad de amarse y amar. Al principio se perderá entre sus propias tinieblas, pero todo aquel que pase por el oscuro mar de lágrimas tiene que surgir. Él con amor cosechará la paz con sus palabras y hechos.”
La sirenita, hija del dios de las lunas, dijo: “¡Se ha ido! ¡Ha dejado todo en el olvido! No existe lugar donde pueda estar.”
Entonces el Dios supremo experimentó algo que nunca antes había conocido, la tristeza. Se le llenaron los ojos de lágrimas de diamante azul. Y salió a su búsqueda.
El pequeño ser de acero, encontró un lugar entre el todo y la nada para crear su propio tabernáculo. Varios ángeles le siguieron los pasos, revelándose así del cielo y sus dioses. De esta manera este ser de acero, hombre de hierro, tuvo el poder de crear lo que en Kaos había encontrado. Sentimientos y sensaciones oblicuas y paralelas.
Antes de que en la Tierra hubiera nada, este hombre de hierro creó el odio, la derrota y la muerte y todos sus derivados. Por lo menos él creía que los había creado. Con rabia y furia fue mandando maremotos y terremotos a la Tierra soñada por Dios…

jueves, 10 de febrero de 2011

Lo que viene a continuación es una especie de cuento largo que se viene en capítulos. Espero que les guste, aquí viene la primera parte.

PODER Y PERDON

Hace muchísimo tiempo, nació un hombre. Pero más tiempo del que puedan imaginarse. Hace tanto tiempo que ni siquiera tenía forma de hombre. Fue un alma, un espíritu, un color creado por Dios, el supremo. Mucho antes de que naciera el mundo.
Este hombre tenía ciertos poderes que Dios le había confiado, puesto que era su hijo. Este hijo de Dios tenía un color muy especial, muy lindo. Un color que muy pocas personas pueden ver, porque en este mundo, es un color prohibido.
La historia fue que este hombre creyó que con sus poderes podía superar a su padre. Entonces Dios creó al mundo y le dijo: “¿A ver qué puedes hacer con él?”.
El hombre creyó haber hecho mal intentando competir con su padre. Por eso mismo se auto castigó. Se aisló en un rincón oscuro.
“Y el mundo fue creado”. Primero las estrellas, después los cometas, el cielo y la tierra, y otros planetas con sus satélites. Y una luna tropical que le regaló una sirenita hija de un amigo del supremo que se apiadó de su hijo. Le dijo: “para que no tengas noches oscuras, mi querido y atormentado amigo”.
El hombre, no se animó a pisar la Tierra en sus principios. No le gustaba, le parecía demasiado peligrosa. Con sus plantas carnívoras, océanos profundos, montañas muy altas, volcanes llenos de lava. Y dinosaurios.
Este hombre no sabía de qué forma encajar en este mundo. Al principio se enojó con su padre diciéndole: “¿Cómo quieres que me encargue de todo este universo?”.
“Tú querías mucho poder. Ahora lo tienes. Crees que tu poder es mayor que el que te ha creado. Así que mi ofrenda es este universo, el cual manejarás con tu poder, lo transformarás en un lugar maravilloso, querido hijo. Aunque estemos distanciados por tu soberbia, te ayudaré. De vez en cuando mandaré a mis aliados, a mi ejército de ángeles para ayudarte. Aunque me rechaces, yo estaré. Ahora empieza a ganarte tu propio perdón y a crecer en él, querido hijo mío. Has uso de tu poder”, remató el padre.

viernes, 3 de diciembre de 2010

EL MENSAJE DE CUPIDO

Una experiencia dolorosa, desgarradora, puede hacer que nos volvamos de hierro. El dolor es la sensación de la cual aprendemos rápidamente, si es que sabemos que tenemos que aprender. El amor muchas veces, es el resultado de un profundo dolor.

Todo es pasajero, la vida es como un río en el que las sensaciones y las experiencias nos vienen a enseñar. Siempre el camino es hacia adelante y hacia arriba. Solo hay momentos de quietud dentro del movimiento, que nos permiten estacionar y enfocarnos en lo que está pasando.

La vida se encarga de demostrarnos que todo es un montón de momentos. Que hay cosas y personas que pasan por nosotros regalándonos momentos de dicha, de enamoramiento.

El aprendizaje más difícil que tuve que atravesar fue el momento de Cupido. Él se encargó de tirar la flecha justo donde él sabe que tiene que ir. Yo no elegí enamorarme, simplemente pasó. Fue tan efímero, tan rápido y furioso, que apenas pude darme cuenta que lo que el amar significa. El amor es sentir que el otro es un todo, independientemente de este todo que soy yo. Aquel hermoso amor que nunca tuve pero del que ambos fuimos recíprocos. Él tenía una misión muy importante y yo tenía que dejarlo ir. Permitirle quedarse hubiera sido egoísta de mi parte, ya que él estaba dispuesto a salvar al mundo, o por lo menos una parte de éste.

Siempre he sentido admiración por las personas sencillas y humildes que tienen gran vocación por hacer el bien. Que dan su vida por el otro.

Fue quizás la experiencia más extraña, desgarradora, quebradiza y amorosa que haya tenido. Me dejó hecho añicos, roto pero entero. Tuve que ser muy fuerte y tener muchos cojones para dejarlo ir.

La vida siempre te da. Y hay que ser receptivo. Y así como la vida te da, también te quita. Y hay que estar listo para dejar partir. No siempre que nos enamoramos es de la misma manera. Cada persona trae a la relación su propia forma. El trabajo de ambos es tal vez ensamblar esas formas.

Y mi laburo, el de redescubrir mis maneras de amar-amándome-amando al otro.