lunes, 28 de marzo de 2011

SEGUNDA PARTE, PODER Y PERDON (Lágrimas de diamante azul)

ÉL echó una mirada distante al universo que le regaló su padre como un reto. Todavía se encontraba en el éter, fuera de la materia.
Los ángeles, soldados de Dios, empezaron a ver su hermoso color con desprecio. Adoptaron otros colores que no se parecían al de él para identificarlo y alejarse lo más posible.
El Dios supremo entendió que sus ángeles les eran fieles y que sentían gran pena por su hijo, les dijo: “No lo marginen, está resentido y se cree superior a todos. Solo tiene que encontrar su propio perdón”.
Los diosecitos aliados del supremo mostraban preocupación y se juntaron para hablar de amor.

“Mi hijo tiene que aprender, necesita crecer. Y créanme que solo le estoy regalando la posibilidad de amarse y amar. Al principio se perderá entre sus propias tinieblas, pero todo aquel que pase por el oscuro mar de lágrimas tiene que surgir. Él con amor cosechará la paz con sus palabras y hechos.”
La sirenita, hija del dios de las lunas, dijo: “¡Se ha ido! ¡Ha dejado todo en el olvido! No existe lugar donde pueda estar.”
Entonces el Dios supremo experimentó algo que nunca antes había conocido, la tristeza. Se le llenaron los ojos de lágrimas de diamante azul. Y salió a su búsqueda.
El pequeño ser de acero, encontró un lugar entre el todo y la nada para crear su propio tabernáculo. Varios ángeles le siguieron los pasos, revelándose así del cielo y sus dioses. De esta manera este ser de acero, hombre de hierro, tuvo el poder de crear lo que en Kaos había encontrado. Sentimientos y sensaciones oblicuas y paralelas.
Antes de que en la Tierra hubiera nada, este hombre de hierro creó el odio, la derrota y la muerte y todos sus derivados. Por lo menos él creía que los había creado. Con rabia y furia fue mandando maremotos y terremotos a la Tierra soñada por Dios…

jueves, 10 de febrero de 2011

Lo que viene a continuación es una especie de cuento largo que se viene en capítulos. Espero que les guste, aquí viene la primera parte.

PODER Y PERDON

Hace muchísimo tiempo, nació un hombre. Pero más tiempo del que puedan imaginarse. Hace tanto tiempo que ni siquiera tenía forma de hombre. Fue un alma, un espíritu, un color creado por Dios, el supremo. Mucho antes de que naciera el mundo.
Este hombre tenía ciertos poderes que Dios le había confiado, puesto que era su hijo. Este hijo de Dios tenía un color muy especial, muy lindo. Un color que muy pocas personas pueden ver, porque en este mundo, es un color prohibido.
La historia fue que este hombre creyó que con sus poderes podía superar a su padre. Entonces Dios creó al mundo y le dijo: “¿A ver qué puedes hacer con él?”.
El hombre creyó haber hecho mal intentando competir con su padre. Por eso mismo se auto castigó. Se aisló en un rincón oscuro.
“Y el mundo fue creado”. Primero las estrellas, después los cometas, el cielo y la tierra, y otros planetas con sus satélites. Y una luna tropical que le regaló una sirenita hija de un amigo del supremo que se apiadó de su hijo. Le dijo: “para que no tengas noches oscuras, mi querido y atormentado amigo”.
El hombre, no se animó a pisar la Tierra en sus principios. No le gustaba, le parecía demasiado peligrosa. Con sus plantas carnívoras, océanos profundos, montañas muy altas, volcanes llenos de lava. Y dinosaurios.
Este hombre no sabía de qué forma encajar en este mundo. Al principio se enojó con su padre diciéndole: “¿Cómo quieres que me encargue de todo este universo?”.
“Tú querías mucho poder. Ahora lo tienes. Crees que tu poder es mayor que el que te ha creado. Así que mi ofrenda es este universo, el cual manejarás con tu poder, lo transformarás en un lugar maravilloso, querido hijo. Aunque estemos distanciados por tu soberbia, te ayudaré. De vez en cuando mandaré a mis aliados, a mi ejército de ángeles para ayudarte. Aunque me rechaces, yo estaré. Ahora empieza a ganarte tu propio perdón y a crecer en él, querido hijo mío. Has uso de tu poder”, remató el padre.

viernes, 3 de diciembre de 2010

EL MENSAJE DE CUPIDO

Una experiencia dolorosa, desgarradora, puede hacer que nos volvamos de hierro. El dolor es la sensación de la cual aprendemos rápidamente, si es que sabemos que tenemos que aprender. El amor muchas veces, es el resultado de un profundo dolor.

Todo es pasajero, la vida es como un río en el que las sensaciones y las experiencias nos vienen a enseñar. Siempre el camino es hacia adelante y hacia arriba. Solo hay momentos de quietud dentro del movimiento, que nos permiten estacionar y enfocarnos en lo que está pasando.

La vida se encarga de demostrarnos que todo es un montón de momentos. Que hay cosas y personas que pasan por nosotros regalándonos momentos de dicha, de enamoramiento.

El aprendizaje más difícil que tuve que atravesar fue el momento de Cupido. Él se encargó de tirar la flecha justo donde él sabe que tiene que ir. Yo no elegí enamorarme, simplemente pasó. Fue tan efímero, tan rápido y furioso, que apenas pude darme cuenta que lo que el amar significa. El amor es sentir que el otro es un todo, independientemente de este todo que soy yo. Aquel hermoso amor que nunca tuve pero del que ambos fuimos recíprocos. Él tenía una misión muy importante y yo tenía que dejarlo ir. Permitirle quedarse hubiera sido egoísta de mi parte, ya que él estaba dispuesto a salvar al mundo, o por lo menos una parte de éste.

Siempre he sentido admiración por las personas sencillas y humildes que tienen gran vocación por hacer el bien. Que dan su vida por el otro.

Fue quizás la experiencia más extraña, desgarradora, quebradiza y amorosa que haya tenido. Me dejó hecho añicos, roto pero entero. Tuve que ser muy fuerte y tener muchos cojones para dejarlo ir.

La vida siempre te da. Y hay que ser receptivo. Y así como la vida te da, también te quita. Y hay que estar listo para dejar partir. No siempre que nos enamoramos es de la misma manera. Cada persona trae a la relación su propia forma. El trabajo de ambos es tal vez ensamblar esas formas.

Y mi laburo, el de redescubrir mis maneras de amar-amándome-amando al otro.

lunes, 22 de noviembre de 2010

DAR ES DAR

Acabo de ver la película “Cadena de favores.” Es muy emotiva y deja una enseñanza de amor incondicional muy valorable.
Si cada uno de nosotros tuviera aunque sea la buena intención de hacer algo de valor, el planeta lo agradecería. Estamos llegando a una etapa en la que hay que elegir entre la vida y la muerte . Aunque la muerte nunca es una elección,(o sí, pero ese es otro tema) es más bien el paso a otras dimensiones de vida, según lo veo yo.
Si tomáramos esta escuela lúdica y a veces no tanto, que son la vida, el tiempo, la verdad veríamos qué valioso es el dar la vida. Y dar la vida por otro no significa morir. Simplemente ponerle la cara al viento y que él nos sacuda hasta el hartazgo.
La fortaleza juega un papel muy importante en esta escuela del vivir. Yo estoy seguro de que cada uno de los seres de esta tierra llega con tantas herramientas, muchas más de las que imaginamos. Una de ellas es la fortaleza. Nunca vamos a pasar por situaciones en las que no podamos poner el hombro y seguir, puño cerrado y avanzar.
Estamos en tiempos de Dios. Sí, yo creo que estamos atravesando momentos algo complejos en cuanto a las energías que se están moviendo. Como dije antes, todo lo que se intenta tapar sale a la luz en algún momento, tarde o temprano, más allá que lo quieras o no, se abre una puerta y muchas ventanas. Entonces tenemos la esperanza de seguir en este camino. Inhalamos amor, exhalamos angustia. Inhalamos bondad, exhalamos maldad. Y así empieza la cadena de reciclaje.
Lo que intento expresar es que todos somos únicos, conectados por un mismo sol, y a la vez somos herramientas del universo, por nuestros cuerpos atraviesan energías que pueden ser densas o etéreas, según nuestro estado de ánimo. Pero cuanto más respiremos conscientes del amor que ingerimos y la angustia que sacamos, nos volvemos más sabios, más humanos y divinos.
Porque todos somos eso, divinos en una coraza humana. Entonces tenemos el poder de cambiar nuestro propio mundo, y volverlo más amable para nosotros y los que nos rodean. Somos capaces de elegir cómo querer vivir.
A mí la vida me llenó de palabras en el paladar, que son emitidas con el peso de la verdad. El único verso que se repite siempre con diferentes matices es el universo.
Puede que todo esto suene a locura. Pero como dijo el poeta Rodríguez: “hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar, hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar”.
¿Qué hay de verdad y qué hay de verso? Pues pensemos que la verdad es la contrapartida de la mentira. En definitiva las dos pertenecen a la misma moneda. Toda moneda tiene dos caras. El amor es la contrapartida del odio. El Ying y el Yang. No he descubierto nada nuevo. Solo transcribo lo aprendido.
Por otro lado, tanto la luz como la oscuridad son necesarias y podemos amar en equilibrio ambas partes de la verdad. Esto no quiere decir que tengamos que ser malos o buenos, simplemente saber que ambas partes están y son solo “eso.” Sin valor agregado, tanto la luz como la oscuridad son “eso” y de “eso” es de lo que aprendemos día a día. Luego la escala de valores es diferente para cada uno. Y todos tenemos derecho a valorar las cosas según nuestra experiencia.
Yo tuve una escuela, la vida. Sigo aprendiendo. Seguiré eternamente esta carretera y no andaré “al costado del camino”. Siempre que pueda, te daré una mano y si necesitas que ponga el pecho para defenderte, también lo haré.

sábado, 20 de noviembre de 2010

REFLEXIÓN EN GRUPO

En una búsqueda intensiva por la identidad. En una época de terapia, en la que la palabra “patético” se apoderaba de mi mundo. En aquellos días sentía que todo estaba perdido. Que no había gente con un profundo entendimiento de la palabra amor. Que todo pasaba por la superficie.
Fue en ese momento que decidí tomar las riendas y buscar apoyo. Buscar un grupo de pertenencia en el que se me entendiera y, por otro lado, poder deshacerme de los prejuicios y preconceptos que me gobernaban hasta ese momento. Porque, si había algo en lo que no tenía duda, era en que todas esas ideas que se me habían formado en la cabeza, eran simplemente eso, ideas que no se acercaban mucho a la realidad. Ideas que se fueron formando en mí, debido a los diálogos con los pares. Aparecían palabras como “histéricos,” “superficiales,” “pakys.”
Empezaba a sentir que vivía en un gueto en el que éramos discriminados por nosotros mismos. Nos tratábamos con indiferencia. Yo cada vez me alejaba más del colectivo y me acercaba a una soledad en la que podía reflexionar, pero eso no era suficiente. Necesitaba el encuentro con otros pares que pensaran. Simplemente eso y que esos pensamientos nos enriquecieran cambiando la esfera en la cual había caído.
Por suerte caí en Puerta Abierta. Ahí fui bien recibido. El coordinador del grupo de reflexión para varones gay nos protegía, nos contenía y nos daba la libertad de mostrarnos, exponer nuestras formas. Ahí crecí mucho, me sentí querido por mis compañeros y por el coordinador, Alejandro Viedma. Yo me sentía cuidado.
Todos los jueves se traían nuevas formas de hacernos pensar. Siempre teníamos consignas para desarrollar.
Yo creo que cada vez que uno intenta cambiar su mundo, está salvando el mundo que nos rodea. Todo lo que uno trae a la luz, a través de lo positivo, siempre tiene un buen recibimiento en los otros.
En el grupo cambiamos, crecimos, amamos, amigamos, nos reconocimos con mucho valor y veracidad. Yo por lo menos pude liberarme de las ideas de antaño. Y así emergió esta sexualidad que ahora puedo vivir libremente, gracias a poder reestructurar mi mente.
En esto tuvieron mucho que ver los participantes del grupo y el coordinador. Las charlas, los debates, me hacían pensar que algo estaba cambiando en mi mundo. Y cambió de raíz. Ya las personas que conocía eran más auténticas y logré hacer un buen grupo de amigos. Que a esta altura, somos como familia. Por fin la palabra patético desaparecía de mi vocabulario para darle lugar a palabras más amorosas.
Alejandro, te admiro tanto, hacés todo con tanta pasión, con tanto cuidado, con tantos cojones, que es imposible no quererte.