martes, 26 de octubre de 2010

LOS PIES DESCALSOS

El flujo de la vida, hace que uno se mueva por nuevos caminos, antes, desconocidos. Los que hemos llegado a esta tierra para aprender, (todos), ya sea atreves del dolor, o del amor que despierta el dolor, o por las crisis del amor. Nos vimos obligados a elevarnos, subiendo montañas, escalando sueños, arañando la piedra, siempre para adelante. Siempre para arriba. Como alguien alguna vez me dijo:”la vida es como un rio, por momentos abundante de agua y otros, sequia.”

Cuando descubrí que solo quería crecer y no sentar cabeza, me di cuenta que necesitaba ciertas herramientas, por empezar, cambiar mi dialogo interno. Esa herramienta hermosa y poderosa que es la palabra. La palabra te acompaña en el despertar. Cambiar .
Así fue como descubrí que no había una sola formula, sino que el camino estaba repleto de hojas de otoño, escritas con la sangre de Dios, en las que nos traducía la belleza del aprendizaje. Y ese aprendizaje me llevo a conocer las terapias del amor. La contención de una familia singular y única. El respeto y la comprensión de los amigos.

Dalit me introdujo en el tacto del amor. Sus manos son la continuación de mis pies descalzos. Mis pies son el principio de sus dedos. Ella logra que toque el cielo con los pies y por un momento y para toda la vida, la caricia continua y húmeda que me regala el tiempo a través de la música infinita. Por una hora, nos conectamos para reciclar la energía, mandar al cielo lo denso para transformarlo en etéreo. De eso se encarga el universo. Que no es más que el único verso.
Volvemos a la palabra, y sin embargo esta técnica, no necesita específicamente de ella. Solo el tacto te llena el momento. Y ese momento se multiplica por muchos más. Y ojala todos conociéramos el amor en todas sus formas. Las formulas del amor son las más sencillas y fáciles de abordar.
La intención del amor, genera más amor y el invento de nuevas tendencias que solo provienen de esa misma fuente. Cuando estamos colmados de amor, es porque sabemos más de la vida, aprendimos el mensaje y sembramos y cultivamos y lo único que queda es el todo que no es bueno ni malo, es solo el todo que es también la nada.
Como dice el Kibalión, “como es arriba, es abajo.”
O sea que todas nuestras herramientas existen desde antes de que el hombre las haya descubierto y materializado en la tierra.
Palabras que me dijo Dalit:”Dios hizo al hombre y creo al mundo porque necesitaba dar.”
Ese majestuoso ser puro e infinito que nos regaló al mundo, merece más agradecimientos de lo que vale la pena vivir.
Yo creo que ese Dios Universo, padre, madre e hijo, hicieron al mundo para marcar un camino de regreso al hogar. A la fuente de todo y de todos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Citas a ciegas: Generadoras de ilusiones.

El mundo está en un cambio continuo, nada es estático. Algunas cosas cambian más precipitadamente que otras.
Antes de la aparición de Internet, los servicios para citas a ciegas se generaba a través de los clasificados de alguna revista del corazón o, algún amigo/a con intención celestina nos presentaba al candidato/a que, según su criterio encajaban con nosotros. También podíamos contar como servicio para citas, a las consultorías que empezaron a aparecer a fines de los 80’ en la Argentina. De repente fue el boom de los encuentros de solos y solas. No era muy difícil encontrar el lugar donde uno iba a conocer “el amor de su vida.” Las fiestas con intención de encontrar al ser deseado.
Esto tuvo lugar debido a una gran demanda de la gente. Se empezaba a sentir la soledad, de alguna manera, las relaciones habían cambiado. El afecto se volvió codiciado, los códigos, las búsquedas dieron un vuelco de 360°. La gente empezaba a hablar diferente de lo que quería. Empezábamos a querer otras cosas. Con nuevos códigos, las relaciones también tenían que cambiar.
Se hospedaron entre nosotros nuevas tendencias y nuevas formas de demanda. Los servicios para citas era algo que fue creciendo considerablemente, a tal punto, que cuando se instaló en lo cotidiano la ventana de Internet, no tardó en aparecer lo que llamamos Chat. Una nueva palabra para el vocabulario castellano. De repente era tan fácil conocer a la persona que deseamos, que las posibilidades eran infinitas. Una persona podía pasarse el día entero frente a la computadora, citándose ciegamente con tanta gente, que para algunos se transformó en un vicio. O sea que las posibilidades de enamorarse parecían aparecer en un abrir y cerrar de ojos. Solo que empezamos a darnos cuenta que no era tan así.
Si, la gente se encontraba. Si la gente se gustaba. Pero realmente ¿se enamoraban?
Tantas cosas diferentes empezaron a pasar a partir de que la gente se tornaba virtual: el chat pasó a ser uno de los nuevos servicios para citas por excelencia y dejamos de ver la vida como era hasta entonces. Ahí se produjo un nuevo cambio en las relaciones. Ya los chicos del año 2000 crecieron en la nueva era de internet. Empezaron a relacionarse a través de la computadora, y los códigos otra vez habían cambiado. Y lo siguen haciendo hasta el día de hoy. El uso de la computadora, de internet, ya es algo que tenemos tan incorporado, que hemos olvidado cómo era la vida sin esta nueva tendencia.
Ya los servicios para citas, como las consultorías resultaban caras y poco efectivas a la hora de conocer gente.
A todo esto hay que agregarle el chat telefónico que fue un recurso implementado poco antes de la aparición masiva de internet, y actualmente sigue teniendo vigencia.
El hecho de encontrarse con una persona citada, no da la pauta de que uno se va a enamorar. El enamoramiento viene más por una predisposición que por un encuentro. A veces los chats crean relaciones liquidas que se diluyen en el tiempo, pero bien vale la pena intentarlo. Todo lo que hace bien para el alma, atrae mejorías en la vida. Mientras estos nuevos servicios para citas nos sean útiles y no perjudiciales, entonces tenemos una nueva herramienta. Como toda herramienta hay que saber usarla, y si todavía no se encontró la forma, se inventa.
Como todo lo que surge en el mundo, el chat ha tenido su comienzo pero no sabemos su fin. O si tiene algún fin.
En definitiva, el único fin posible que le encuentro es el de sustituir los servicios para citas que tradicionalmente conocemos. Aunque mucha gente prefiere ir a lo tradicional.
Para los adolecentes de hoy, el chat es algo de lo más común del mundo. Lo utilizan en forma habitual para crear todo tipo de relaciones. Algunas relaciones se transforman en amistad, otras pueden ser un poco más profundas. Sin embargo la mayoría de las veces, las relaciones pasan a ser virtuales. O sea que uno habla periódicamente con esas personas a través de la palabra escrita y es probable que nunca llegue a encontrarse con esas personas. Esto genera también nuevas sensaciones.
Quizá el chat dejó de ser uno de los servicios para citas, quizá no. Es más un generador de ilusiones. La gente se predispone a sentir frente a la computadora todo lo que le gustaría con respecto a otras personas, fantasea con la idea de…
Y así se forma un círculo que para algunos es difícil parar. Todo debido a una profunda soledad que tiene que ver con los tiempos vertiginosos en los que vivimos.
Todos deseamos ser amados y captados. Somos capaces de utilizar cualquier medio para que esto suceda. Y es bueno que el ser humano quiera ser amado por otros, tal vez lo que se puede discutir son los métodos que utilizamos para llegar a esto.
Pareciera como que en este momento del mundo la gente se aislara un poco más cuando mas necesitamos estar cerca.
Igualmente mantengo mi optimismo en que el mundo va a empezar a generar mejores relaciones entre los seres humanos, ya sea a través de los servicios para citas, o en el encuentro cotidiano con los otros.
Mi deseo es que todos empecemos a relacionarnos de la forma en que nos sintamos más cómodos, más auténticos y con un mejor dialogo para el entendimiento. A través de la salud y las cosas que nos hacen sentir bien.
El mundo puede ser un lugar hermoso si le ponemos ganas. Incluso las relaciones de a dos pueden mejorar, lejos de la histeria y de los conflictos.
Somos seres preparados para el amor. La vida nos dice continuamente que podemos mejorar nuestro modo de vida.
Si empezamos a vernos desde adentro, quizá ya no necesitemos los servicios para citas.
El famoso refrán dice que lo esencial es invisible a los ojos. Pero yo creo que lo esencial puede ser visible a los ojos de los que quieren ver. O sea, empecemos a citarnos desde el corazón que puede ver más allá que los ojos físicos, y seguramente las citas ya no serán tan ciegas.

La Robótica ya llegó

Hemos llegado a un punto en la historia del hombre en el que la informática cuenta un papel primordial. Todos estamos relacionado a través de las computadoras, es la era de la electrónica. La era metal, así le digo yo.
Ahora, para hablar con una persona te comunicas con la computadora; antes de tomar papel y lápiz, abres el Word y escribes allí.
Los trabajos exigen conocimientos de computación aunque nunca vayas a usar una pc. Estar actualizado es un anexo extra que hace que la persona sea más utilizable.
Sin embargo hay mucha gente, sobretodo gente mayor, que se niega a lo nuevo, le tienen miedo y hasta lo ven mal. Les parecen que una computadora es un aparato que te come el cerebro.
Como individuo, respeto todas las posiciones. Uno en la vida se pone en el lugar que más le gusta o más cree que le conviene. Pero oponerse a algo que se encuentra tan impregnado en nuestro vivir cotidiano, lo pone a uno en un lugar marginal.
Es bueno que como individuos, decidamos que cosas queremos y que cosas no. Hay expertos de la informática, amantes de la informática y enemigos de la informática. Cualquier cosa en su extremo me parece que puede llegar a ser perjudicial. Sin embargo los grandes genios de la historia, se han apasionado tanto por algo, que eso llego a ser su todo cotidiano.
La informática es una nueva ventana por donde ver los aspectos más recónditos del ser humano, es la enciclopedia de la vida actual y de la historia. Es la forma global de relacionarse remotamente.
Los que se oponen a la actualidad corren el riesgo de quedar afuera. Los que se oponen a la antigüedad corren el peligro de olvidarse de su pasado. Como mejor opción, dejar de oponerse, es el mejor camino. El oponerse a algo que simplemente existe genera conflicto y no llega a ningún puerto. La pelea por la pelea misma conlleva a una lucha de poder perdida desde su comienzo.
Es simple, si algo no te gusta, no gastes energía pensando en eso, simplemente no necesita tu atención. Ocuparse de las cosas que nos importan es ganar de entrada.
Estar en contra de la robótica, no va a generar que la gente deje de consumir informática.
Oponerse a la juventud, decir que la juventud está perdida por que lo único que hacen es sentarse frente a una computadora, genera una confrontación entre jóvenes y adultos. Si en vez de oponerse a la juventud, nos diéramos tiempo para entenderlos, interesarnos por sus proyectos y sus intereses (valga la redundancia) generaríamos jóvenes más seguros. Y realmente no importaría si son electrónicos o no, simplemente serian ellos mismos con lo que les toca vivir en su momento histórico.
Entendamos que esta es una etapa bisagra. En la que la informática juega un papel primordial, hay que tener en cuenta que enseñarle a los más chicos acerca del amor, va a poder fusionar las generaciones. Crear hombres más reales y menos virtuales. Más concretos y menos pixelados. Pero permitirles a ellos crear con sus nuevas formas de hacer arte nos permite un nuevo espacio en el que todos somos protagonistas. Y mostrarles las formas que hemos utilizado para armar rompecabezas, les dará más confianza para seguir camino.
No hay nada de malo con la época actual, como tampoco hay nada de malo con las épocas pasadas. Todos hemos atravesado el lienzo del poeta para llegar a lo que llamamos “actualidad” y hemos sobrevivido. Y lo seguimos haciendo a pesar de la informática y a partir de la informática también.
Todo lo que pasa y deja de pasar son sucesos, acontecimientos, situaciones, nuevas estrategias de Dios para que los hombres sigan creciendo, desarrollándose y aprendiendo.
La mejor manera de dejar de estar en la prehistoria del hombre es adelantándose. Imaginar que estamos mucho más allá que en el presente. De esta forma le das un panorama más amplio a tu vida actual. Todo lo que hoy vez enorme e inalcanzable, te parece diminuto y superable. Todo lo imposible se torna factible desde el prisma del adelantado. Y adelantarse no quiere decir vivir en el futuro. Nada de eso. Solo si te imaginas el último eslabón vas a poder cerrar la cadena. O sea que comenzando por lo mínimo que es el momento presente, y sabiendo lo máximo que es el momento en que te imaginas el final, o sea, también el presente, la cadena cierra. Eso fue todo lo que tuvieron que hacer los grandes creadores de la historia. No hizo falta crear la computadora, simplemente imaginársela para cambiar un rumbo.
Simplemente con eso se creó la era informática. Una visión. Una intención.
Mucha gente se queda en el pasado y lo único que les pasa, es que los acontecimientos del presente se les hacen pesados y se condenan a una vida sin visión. Así como el adelantado asimila la vida rápidamente, el atrasado queda estancado. Solo un cambio de lugar, de posición puede adelantar al atrasado. Y eso no quiere decir que tenga que salir corriendo a comprar una computadora. Simplemente dejar de quejarse por la tecnología y empezar a ocuparse de lo que le interesa. Ocuparse de algo positivo es el comienzo de cambiar una realidad que no nos gusta.
La vida es bastante preciosa como para perder tiempo en lo que no nos gusta. Aprovechemos lo que nos gusta y pongamos ganas en eso. Tal vez sea un buen pretexto para cambiar al mundo.
Hemos comprobado con la experiencia que ir en contra del sistema no cambió la vida de nadie. Simplemente nos ha dejado en un lugar marginal en el que la sensación, es de impotencia. Si en cambio acompañamos los nuevos avatares como parte del proceso creativo, ahí habremos cambiado algo de lo que no nos gustaba, y tal vez la informática, para aquellos que no se sienten a gusto con ella, no sea tan mala después de todo.
Tener una mente amplia, un corazón panorámico, una apertura de pensamiento genera más.
Y más siempre suma.
Quedarse corto, ser cerrado, negar la vida, anula, frena, resta.
¿En qué ecuación te ubicarías?

jueves, 21 de octubre de 2010

Alas de pálido amanecer

"¡No ves que vine del polvo! ¡No ves mis llagas, mis heridas prominentes!".
En aquel momento no lo entendí. Le receté una dosis de Akinetón y Alopidol. Aquella noche hubo silencio en la guardia. Un solo grito se oyó a las seis de la mañana en la guardia de los varones. Era un grito desgarrador de ultratumba. Como de pesadilla de Dios. Que llegaba de alguna parte de lo desconocido para romper el amanecer y sus ventanas abarrotadas.
Corrimos hacia el grito y ahí estaba, sangrando en una cama de hospicio, el paciente que había medicado, aquel que venia del polvo. Inexplicablemente sangraba su espalda. Allí donde los omoplatos, en los costados de la columna vertebral. Lloraba resquebrajado.
Curaron sus heridas levemente. Yo me acerqué y me quedé allí acariciando su espalda hasta que durmió. En su mirada algo había cambiado. Ya no parecía tranquilo y soportable. Se tornó oscuro e ilógico. Fue demasiado para mi limitado criterio medico.
Yo observaba su ser estático como una piedra en el consultorio, como algo que no se quiere mover, y él miraba el piso calladamente.
En aquellos días un vapor espeso de tinieblas veraniegas caldeaba la atmósfera llenando de densidad aquel lugar.
En aquellos días yo me sentaba frente al paciente roto mientras el no decía nada y yo pensaba. Pensaba de una manera muy distinta a la que yo solía pensar.
En aquellos días él un día hablo, casi acercándose a su voz, dijo: “me cortaron las alas, me cortaron las alas".
Entonces con un tono más oscuro me explico que su mamá era una princesa que había sido capturada por un hombre que hacia cuentas y decía que era serio, que había salido del cuento del principito. Ese hombre que se creía un ogro era su padre. Y su madre, la princesa que quería vivir.
"Y mi mamá era la princesa que quería vivir" decía "Que tuvo tres hermosos hijos con mi papá que era un hombre que había abandonado sus sueños para dedicarse a hacer cuentas con un reloj de arena. Yo fui bautizado como Ángel de fuego por mis hermosas alas que irradiaban una luz de pálido amanecer, como de algún hombre que fue jueves. Después vino mi hermano, un marinero que no se animaba a ser jardinero. Y el mas chico fue un principito que se quedó en su planeta sin una flor".
Aquel Ángel de fuego de hermosas alas quebradas lloraba. Lo hacía en cada rincón de ese lugar de gente sin razón.
Una vez le pregunté: "¿Porqué lloras tanto?"
"¿Es preciso explicarle? ¿No ve que vengo de muchas tristezas?"
Ahí entendí que no había una explicación de la razón sino del corazón. Aquel ser lloraba desde lo más profundo, desde su esencia sufrida. Yo sentía que no tenía una forma médica de abordarlo. La medicación solo lo doparía. Él había despertado en mí algo mas que mi ser esencial, o que mi amor a la humanidad. El había despertado mi propio amor, el amor a mi mismo. Había despertado mi espíritu, mi parte no racional, mis sentimientos y mis fantasías. No podía más que abrazarlo. Pensé que era la mejor manera de curarlo. La forma más cercana de curarme a mí.
Al principio todo esto me producía confusión, dudas. Llegaba a enojarme conmigo mismo por expresar nuevas sensaciones. Más de una noche me alcoholicé. Después todo fue tomando rumbos diferentes. Sentí que el me curaba de mi pasado, a través de su fantástica y real historia de juguete. Su historia que recorría libros, películas y canciones.
"¿Qué edad tenés?"
"No sé....... no sé contar. Creo que vengo de veinte años rotos contra un cristal".
"Necesito saber tus datos para llenar tu archivo en el hospital".
Él cabizbajo y meditabundo me regaló una mirada al piso opaca de sí.
Opaca, oscura que decía aquí se viene lo peor.........
"¿Quién te trajo, Zeus?"
"Caí aquí porque mis alas no me permitieron seguir vuelo. Aterricé como un ave de buen agüero en este lecho de tristezas, de gente que solo cree en sus miserias".
Mi cabeza tembló en mis manos. Dejé caer la birome y la ficha murió en el suelo. Salí a caminar, -desordenada-mente- sobre el prado rociado de sienes. Por un momento me sentí volar y pensé que era uno de ellos; de los que intentamos salvar a través de Alopidol, Akineton, Estelacine y RIVOTRIL 2,5 MG.
Desperté algún día al amanecer sobre el pasto sembrado de rocío mañanero. Me olvidé de mi casa. Y ahí estaba él, mirándome a través del sol, con sus pálidos ojos, con su rostro inexpresivo; con cara de nada. Ahora partiendo hacia la luz Argentina.
Claro que todo se despabiló en mi mente una hora después. Después del desayuno me di cuenta que no era uno de ellos, sino uno de nosotros. Y pensé "¿Que diferencia hay entre uno de ellos y uno de nosotros? ¿Cuántos pasos hay entre uno de ellos y uno de nosotros?".
Si, me había internado en uno de ellos por un rato. Fue como entenderlos desde adentro.
"Y Ahora... pequeño príncipe o gran alquimista ¿Por donde comenzamos?"
Me sonrió con sus ojos y dijo: "Y..... Ahora..... Por donde a usted le plazca. Por esa parte en donde nos entendemos muy bien.
"Bien, ¿Desde cuando sentís que tenés que vagar por la vida?"
"No, no, no, no...... Soy un caminante de carne y ¡mas! que huesos, con alas en donde solo algunos pueden ver. Los más sencillos y sensibles. Camino por un mundo de estrellas submarinas y otro de cometas y serpientes afrodisíacas. Camino por la ladera de un monte. Y cuando no camino, vuelo. Es así. ¿Qué le parece, señor con alas en los pies y en la cabeza como mi amigo Mercurio?"
"Me parece que podés seguir nadando, caminando y volando Siempre teniendo en cuenta que estamos aquí tratando de cambiar el mundo. Y mas en cuenta aún, que, por el momento solo nosotros podemos volar, caminar o nadar por los aires, tierras y mares de tu conciencia".
"Y dígame, dueño de una ola sin marea, ¿Cuál es el aprendizaje?"
"Solo se trata de disfrazarte para no salir lastimado. Darte un caparazón muy humano"
Luego de esas palabras, su sonrisa fue con todo su cuerpo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

EL IMAGINARIO


La vida nos regala dones para poder sobrevivir a esta jungla en la que estamos metidos como mundo.
A veces queremos zafar, contribuir a un estado de paz en nuestro interior, el cual nunca encontraremos si no paramos un poco en un pulmón verde imaginario.
De eso se trata, del imaginario. De poder darnos el lujo de respirar una locura nueva. De creer y crear vida, desde el lugar de la locura, que se encuentra ahí, dentro, solo hay que escarbar un poco para poder invocar a la locura más pura, que no es más que nuestra locura de salud. Es como la profundidad del mar.
¿Quién mejor que un loco para explicar de qué se trata?
A lo largo de nuestras vidas nos han enseñado las cosas que debemos y no debemos hacer por cuestiones de prudencias, cuestiones que tienen que ver con mandatos religiosos o familiares que se cree que es lo mejor, lo bueno. Hay una sola regla que para mí se tiene que tener en cuenta, hacer cosas que no perjudiquen a otras personas. El resto, es puro palabrerío. A parte, ¿quién tiene la varita del bien y del mal?, ¿quién puede decir qué es bueno y qué es malo?
Realizar nuestros sueños tiene que ver con la capacidad de crear nuestras posibilidades. De entrar en una lógica que poco tiene que ver con la lógica que conocemos. Esto va de boca en boca. No existe un libro que nos pueda ayudar a crear nuestro imaginario. Él se encuentra allí, solo hay que ejercitarlo, como un músculo que nunca fue al gimnasio.
Poco sé yo de todo esto. Es decir, conozco mi imaginario casi transparente, pero fueron pocas las cosas que he podido lograr en mi vida a través de la imaginación. Se ha debido a que mucho de lo que quise lograr poco tiene que ver con el mundo que palpamos como real. Para mí el mundo real es muy diferente del mundo que conocemos. Mi mundo está lleno de fantasmas y dimensiones que el mundo no conoce. O no se animó a conocer. ¿Cuántas veces hemos descubierto en nosotros cosas que creímos ver y que cuando las contamos se diluyen como arena?
El mundo tal cual lo conocemos no es tal. El mundo fue creciendo de una forma en la que hemos creído en lo que podemos tocar, ver y oler. Pues en la historia podemos ver cómo han sido censuradas las manifestaciones etéreas. Aquellas que nos angustian por no conocerlas o aquellas que nos llenan de alegría al saber que existen. Todo depende de la capacidad de poder descubrir una puerta a lo desconocido. No es necesario ponerle un nombre. Es simplemente nuestro poder de captar la realidad de otro modo, u otras realidades que se encuentran en la vida planetaria. No dejarse llevar por chanteríos baratos ni por explicaciones de los otros. Para cada uno es diferente.
Hemos recopilado a lo largo de nuestras vidas tanta información errónea, que nos han tratado de explicar lo que no podemos explicar, que nos hemos censurado nuestras propias verdades.
Como decía, la historia se ha dedicado a olvidar a propósito de mantenernos en una misma línea y manejados por el poder de los que quieren dominarnos.
Si te digo que el poder de toda tu vida la tenés dentro tuyo y que ningún político te va proporcionar la felicidad creando nuevos estatutos con la idea de la liberación.
La libertad pasa por un estado interno, casi impalpable pero tan concreto como un castillo. Es lo que llamamos utopías.
He intentado censurar mi propia vida, todo en nombre de la ciencia y en nombre de los mandatos familiares y religiosos. Pero hay una ciencia que no está resuelta y es la de nuestra propia verdad. Cada uno tiene su verdad. Su propia locura. Solo hay que estimularla para que crezca. Cuando hablo de estímulo, no hablo necesariamente de un estimulante. Sino de algo que nos conecte con esa parte. Tal vez la charla con algún amigo, o algo simplemente visto que nos cuesta creer. Empecemos a creer, solo de esa forma es posible crear. A veces los estimulantes ayudan.
Es necesario sacarse de encima los mandatos. Hay tantas cosas que nos dijeron que están mal que solo nos crearon miedos y desdicha. Y en todas esas cosas hemos querido incursionar. Solo que para algunos está mal visto, eso no quiere decir que para nosotros también. No dejarnos llevar por el común denominador nos hace diferentes y libres. Descubrimos esas diferencias que nos hacen únicos y para las que el mundo no está preparado.
Hay que empezar a desordenar la casa.
No se trata de buscar un nuevo orden, solo de poner las cosas en el lugar que querramos que estén. No necesariamente es el lugar que nos enseñaron. Y llegando a esto, el lugar está dentro nuestro. No hay que escarbar afuera para encontrar el lugar. El lugar puede ser cualquiera. Pero es un estado interior. No hace falta mudarse a Palermo viejo para estar allí. Podemos encontrar nuestro Palermo en un lugar muy oculto dentro de nosotros.
No intento crear una nueva religión o dogma con todo esto, al contrario algo que nos de libertad y en donde todo este permitido. La única regla como ya dije es la de respetar a los otros que no son más que nuestro espejo. Aprender de los otros.
La idea de la libertad es un comienzo. Nosotros mismos encontraremos las técnicas para desarrollar nuestro poder. Y nuestro poder no es más que nuestra vuelta al paraíso.
Como dicen por ahí, la verdad os hará libres.
Y la verdad no es más que nuestro propio paraíso. Ese que se puede crear a través de lo que no hemos conocido antes. El paraíso no tiene condiciones para ser creado ni descubierto. El paraíso es aquel que nosotros consideremos. Cada uno tiene el suyo propio.
No es necesario sacrificarse, puede ser un camino doloroso al principio, no necesariamente. Pero la satisfacción de vivir como deseamos es tan grande que nos colma. Y tal vez algunos se opongan, esas personas se alejaran y nos daremos cuenta de que no es necesario tenerlas al lado nuestro.
Tal vez hay que sacrificar cierta creencias que nos fueron proporcionadas como validas y que no lo son en nuestra vida.
Créanme que se pueden obrar milagros a través de nuestra percepción. Es cierto que no todos poseemos estas capacidades, pero también es cierto que todos tenemos la posibilidad de llegar a ellas.
Cuando uno se encuentra con el vacio, piensa que no hay nada allá. Pues hay un gran caudal. Solo hay que ponerle color a lo que consideramos vacio. Si podemos ver más allá de lo que nos enseñaron entonces estamos frente a una gran verdad.
Como dice la canción la locura es poder ver más allá. Y no es más que eso. Lo interesante es lo que nosotros podemos hacer con eso que podemos ver. Hasta casi palpar.
Como ya dije, estas cosas no se aprenden de un libro. Hay que acercarse a ellas de alguna forma metafísica. Algo que nos permita llegar. Seguramente si nos encontramos en una búsqueda, algún rayo de luz se cuele en el crepúsculo y nos haga alquimistas de nuestra propia realidad.
No podemos ser alquimistas aprendiendo las técnicas en un libro, podemos llegar a entender que existe la alquimia, pero para poder llegar a ella tenemos que experimentarla. Y todo aquel que se encuentre en la encrucijada de querer saber más, seguramente lo va a lograr. Incursionando en lo desconocido. Probando. Tratando.
Siempre recuerden que la hora más oscura es la de antes del amanecer. No necesariamente tiene que ser así. Pero se puede experimentar ciertas molestias en lo nuevo y desconocido. Es cuestión de acostumbrarse a que uno no es un robot del sistema. De esta manera se puede crear y dar manos increíbles al que quiere ser ayudado.
El “creo solo en lo que veo,” puede ser considerado si podes ver más de lo que ven tus ojos físicos.
Encontrarse con nuestro mundo interior tiene que ver con encontrarse con ese vacío al que tanto miedo tenemos como ya dije anteriormente. Cuando lleguemos ahí no podemos desligarnos de lo que somos, todo lo que somos está ahí. Lejos de los vicios. Lejos de la mirada del otro. Más cerca de lo que amamos.
Poder parar la rueda de la ansiedad que nos encuentra desprovistos de herramientas a la hora de frenar. Simplemente frenar. Ver dentro es poder ver más allá. Todo lo que queramos encontrar no está afuera. El afuera simplemente refleja nuestras vivencias, todo lo que pensamos de nosotros mismos. Todos los prejuicios que repetimos como loros. Recordemos que no somos simplemente humanos. Llevamos una energía que va más allá de lo físico. Una energía que nos pertenece a todos. Cada uno de nosotros posee esa energía interna que no es más que la energía creadora. Y podemos ser grandes sin necesidad de abandonar nuestros cuerpos.
El cuerpo no es solo un templo, el cuerpo refleja nuestros sentimientos y pensamientos. Y posee las herramientas para salir del aletargamiento. El cuerpo mismo es una herramienta fundamental. Si no lo tuviéramos, tendríamos que obrar de maneras etéreas como lo hacen aquellos que no poseen cuerpo.
Poder frenar el frenesí que nos rodea, la vorágine actual de un mundo que parece no tener retorno, no es tarea fácil. Hay que ser constantes en esto. Encontrar el modo de frenar la locura que no está sumergida, sino aquella que se palpa en cada uno de nosotros cuando nos subimos al carrito de la vida social, es un camino. Es el primer camino. En realidad creo que cada uno sabe cuál es su primer camino. Es aquel que nos despierta y nos encuentra desnudos frente a la vida material sin haber logrado la felicidad.
No digo que la vida material no sea válida. Todo lo contrario. Necesitamos de la materia en este mundo. Y no está ni bien ni mal. Simplemente es. Somos seres materiales y simplemente por eso es necesario recurrir a la materia. La materia también puede ser un camino. La materia puede ser creada por nosotros y eso nos hace dioses. Y necesitar la materia es parte de la naturaleza humana. Pero sería lindo que hubiera un equilibrio entre nuestros diferentes componentes. Que pudiéramos encontrar un péndulo de felicidad que nos sumerja en los valores más profundos. Pues bien, la respuesta está dentro de nosotros. Ya no es necesario buscar afuera. Cada uno como individuo posee la magia concreta del mundo. Los milagros no son más que nuestras expresiones de deseo y se hacen reales porque todos podemos obrarlos.
El mundo tal cual lo conocemos ahora puede tomar diferentes formas. Todo depende de qué color nuevo le queramos poner al arco iris. En nosotros está toda la sabiduría necesaria. Lo principal es saber que ya somos dioses. Desde el momento en que fuimos creados. Podemos recuperar el paraíso.
Recordemos que la palabra tiene poder. Y ese poder se lo ponemos nosotros. Ya sea pronunciando las palabras que nos han enseñado para comunicarnos y entender del mismo modo, o creando el nuevo léxico de la generación que se viene. Recordemos que no somos solo lo que se ve. No somos solo lo comemos o tenemos. No pensamos y luego existimos. Fuimos pensados y empezamos a existir. Y si fuimos pensados, y se nos concedió la vida, también se nos proporcionó todo lo que se nos ocurra que es posible.
No somos ángeles ni demonios. El cielo y el infierno no existen. Son parte de la poesía religiosa y popular. Somos dioses en potencia. Somos y poseemos la vida. Podemos armar y desarmar a nuestro gusto. Podemos expandirnos más allá de nuestras fronteras. Es más, las fronteras no existen. Las enfermedades no existen. Han escrito “la enfermedad como camino.” Pues bien, considéralo un camino posible y no una enfermedad. Uno es el propio artífice de lo que le sucede. Nadie del afuera tiene culpas, las culpas no existen. Nosotros no tenemos culpas. Todo los que nos sucede tiene que ver pura y exclusivamente con nosotros. Las personas que frecuentas. Las situaciones a las que te enfrentas.
El mundo hace lo que puede. Crece, evoluciona. El saber que nosotros podemos cambiarlo, tan solo cambiando nuestra existencia, eso nos hará libres.
La verdad os hará libres.
Luchar contra, o creer que la vida es una lucha, simplemente de desgasta, porque la vida siempre va a ganar la batalla, y vos quedas a merced de ella. ¿Para qué luchar contra lo único que nos da placer? La vida tiene todas las respuestas, ¿para que luchar?
Si nos dejáramos llevar por el fluir de la vida, veríamos que todo es tan fácil. Que no necesitamos aprender maniobras para doblar en la esquina. Simplemente dando los pasos pertinentes podemos doblar y volver.
Luchar contra una enfermedad es no reconocer que en vez de ser una enfermedad es simplemente un camino diferente para aprender la vida. Lo que hemos venido a aprender. Nuestras propias lecciones. Y no necesitamos maestros. El maestro somos nosotros. Los demás solo reflejan nuestro conocimiento.
La tolerancia y la paciencia se aprenden, se pueden adquirir. Y es necesario para nuestro desarrollo personal. Todo lo que nosotros deseamos en la vida se puede adquirir. Simplemente hay que poder escuchar al silencio. Ese gran silencio que nos habla y nos recuerda que no todo tiene que ser ruido. Que para que haya ruido tiene que haber silencio.
Entonces pongamos a trabajar en la búsqueda de un nuevo hogar para nosotros, que no sea de madera o de concreto, pero que sea concreto en nuestro interior y se refleje en nuestro cuerpo.